martes, 19 de agosto de 2008

Régimen de transición de dará en forma ordenada y democrática: Virgilio Hernández

“Es absolutamente necesario un proceso de transición entre el antiguo régimen y la vigencia de la nueva Constitución, tan necesario que ha estado presente en el país en cada una de las Constituyentes desde 1835”, enfatizó el asambleísta Virgilio Hernández.

Cuestionó los planteamientos que sostienen que si el país estuvo sin Corte Suprema de Justicia casi un año, bien podría haberse quedado, nuevamente, sin Corte y sin Función Legislativa, por más de tres, cuatro o cinco meses. Eso es un absurdo y los mismos que argumentan esta posición hubiesen manifestado que se instaura una dictadura, enfatizó.
Hernández añadió que en una democracia no puede dejar de existir la Función Legislativa. Al entrar en vigencia la nueva Constitución, esa responsabilidad asume la Asamblea a través de un proceso de transición, añadió. Destacó que se establecen las reglas más democráticas que puedan haber existido en proceso electoral alguno, con una fórmula que permite la mejor relación entre votos y escaños, a fin que la próxima Asamblea pueda estar representada con todas las fuerzas políticas del país.

Duración del proceso de transición
Al respecto, recordó que la Ley de Elecciones señala que entre el proceso de convocatoria y la realización de las elecciones por lo menos tiene que haber noventa días, de tal manera que no había como acortar más los plazos, que son estrictamente los necesarios.

Función Judicial
Nosotros no estamos nombrando a dedo, ni tampoco se establece ningún juicio de valor de quienes tienen que quedarse o irse, sino de los que fueron nombrados por concurso se hará un sorteo y se quedarán 21 de los 31 magistrados. No existe ninguna dedicatoria para que se quede o se vaya algún juez, precisó.

Actos públicos
Hernández destacó que se acabaron los contubernios del pasado que se arreglaban y se reunían en cuatro paredes y arreglaban los resultados electorales. Como aquí no hay motivos de seguridad nacional, todo lo que haga el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Contencioso Electoral será público.

Participación ciudadana
Explicó que mediante concurso público se conformará el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, cuya tarea fundamental, en el proceso de transición, preparar la Ley de Participación Ciudadana. Se está generando todos los mecanismos para que la ciudadanía intervenga en todos los asuntos de interés público, añadió.

lunes, 18 de agosto de 2008

Desafíos del proceso constituytente

Artículo escrito por J. Paz y Miño Cepeda para El Telégrafo
Entre 1979 y 2006 Ecuador vivió un ciclo político de su historia contemporánea. Le caracterizó la progresiva construcción de una economía empresarial, la consolidación de un Estado de partidos y la desinstitucionalización del Estado-Nación.
A favor de la construcción de la economía empresarial obraron los altos empresarios, las cámaras de la producción y particularmente los gobiernos de León Febres Cordero (1984-1988) y Sixto Durán Ballén (1992-1996), aunque los gobiernos de la última década continuaron la línea trazada. También actuó un contexto internacional determinado por el capital transnacional, el derrumbe del socialismo, la difusión de la ideología neoliberal y los condicionamientos del FMI para privilegiar el pago de la deuda externa latinoamericana. De este modo se impusieron los valores e ideales del mercado libre y los intereses privados sobre los de la sociedad y el Estado.
Acompañó a este proceso la afirmación de una clase política ligada a los partidos institucionales que, por sobre una serie de individualidades honestas y respetables, concentró sus actuaciones en el dominio de los principales aparatos del Estado y particularmente del Congreso. Esa “clase” manejó nombramientos, componendas, amarres y juegos políticos, generando un estilo de acción que la desprestigió.
Todo ello alimentó la pérdida de la misión de las funciones estatales y el descalabro de los servicios públicos, víctimas de las ideas sobre retiro del Estado y privatización. El Congreso, la función Judicial y el Ejecutivo perdieron credibilidad. La gobernabilidad se derrumbó al punto que entre 1996-2006 se sucedieron ocho gobiernos, con los únicos tres mandatarios electos por votación popular, pero destituidos: Bucaram, Mahuad y Gutiérrez.
“La gobernabilidad se derrumbó y entre los años 1996-2006 se sucedieron ocho gobiernos…”
En los últimos veinticinco años se consolido el poder de una elite oligárquico-empresarial, en tanto las condiciones de vida y trabajo de la población se deterioraron y la emigración de ecuatorianos se disparó.
Pero ese poder construido acumuló resistencias, movilizaciones y luchas que desde 2006 han logrado sucesivas victorias. Con ello, el Ecuador experimenta el cierre de un ciclo político y la apertura de otro, que busca una economía “social y solidaria”, construir bases para un poder ciudadano alternativo y para retomar la edificación de la institucionalidad del Estado-Nación.
En ese camino, la nueva Constitución es un eslabón más en el proceso de la lucha por el poder a favor de los sectores populares, progresistas, demócratas y de izquierda más amplios. Una oportunidad inédita en la historia ecuatoriana contemporánea, que ha provocado la reacción y resistencia sobre todo de las elites empresariales, las cámaras de la producción, la clase política tradicional y otros sectores identificados con estas “derechas” nacionales.
Pero el eventual triunfo del SI no concluye el proceso. Tocará luego triunfar en los procesos electorales, dictar las nuevas leyes y construir el efectivo poder ciudadano, para garantizar que los cambios se vuelvan efectivos y se prolonguen en el tiempo.

viernes, 15 de agosto de 2008

Aprensiones universitarias

No hay dudas que el Consejo Nacional de Educación Superior, en el último período, dos años, como bien lo dice su Presidente en carta dirigida a El Telégrafo, efectuó gestiones y cabildeos para detener la estafa académica de la Universidad Cooperativa de Colombia. Y el resultado fue la expedición de un Mandato por parte de la Asamblea Constituyente el 22 de julio de 2008.
No obstante, los dos últimos años de administración del CONESUP, no borran las irregularidades cometidas en el quinquenio anterior a la actual administración; quinquenio en el cual el ‘visado’ de decenas de universidades y de institutos de educación superior, proliferó como nunca antes se había visto en el país.
Parecía que la explosión demográfica de estudiantes llevaba implícita la demanda de centros de estudios superiores que solo una gran oferta podía cubrir. Esa política discrecional es la que se pretende frenar a través del proyecto de nueva Constitución. Así, la investigación de las universidades -públicas y privadas- que plantea el documento no debería espantar a las autoridades universitarias, más bien serviría para rendir cuentas sobre los procedimientos que han guiado a las administraciones de cada predio. Si el CONESUP tiene una parte de responsabilidad en el ‘permiso’ de funcionamiento de un porcentaje de universidades, éstas –también- tienen obligaciones respecto de su manejo académico y económico.
Una investigación exhaustiva del trabajo universitario, por parte del CONESUP y/o de otro organismo creado para este fin, solo validaría que la autonomía universitaria tiene virtudes difícilmente revocables.
Pero si la evaluación revela discrecionalidad extrema –en el área económica-, bajos niveles académicos, etc., tales condiciones merecerían un tratamiento especial, vale decir, una sanción concreta.

Otra vez juntos?

Félix Paladines P. Columnista Diario El Telégrafo
El obispo de Portoviejo, don Pedro Schumacher, importado por García Moreno desde Alemania y tan recordado por estos días como ejemplo de intolerancia, se convirtió en enemigo mortal del Arzobispo de Quito, apasionado estudioso de la historia de nuestra patria, Federico González Suárez. Éste, dejó escrito un hermoso libro, “Memorias íntimas” que, por expresa disposición de su autor, solamente pudo publicarse 50 años después de su muerte.
En “Memorias íntimas” González Suárez dice: “En el Ecuador los frailes son los dueños absolutos de la sociedad, y en manos de ellos está la vida o muerte del pueblo ecuatoriano: no digo más; no quiero ser más explícito…”. Respecto a los abusos que también la Iglesia cometía con los indios, expresa: “La cuenta que Dios Nuestro Señor ha de tomar a los Obispos, por causa de los indios, me llena de pavor”. También, deja entrever cómo la muerte de Alfaro y sus hombres fue azuzada desde los púlpitos y confesionarios, sin que se dé una intervención firme de los liberales traidores que se encontraban ya en el poder.
“Que la Iglesia -la alta jerarquía-, solucione sus propios y escandalosos problemas”
González Suárez fustigó siempre el desmedido afán de enriquecimiento de la alta jerarquía eclesiástica, criticó “la relajación de los conventos del Ecuador” y el hecho de que altos prelados como el Rvdo. Ignacio Ordóñez “acaudillen el partido conservador”. Su limpia posición le granjeó el odio de Schumacher y de los sectores más reaccionarios de la Iglesia ecuatoriana. Al respecto, el ilustre prelado manifiesta: “Los religiosos dominicos se conjuraron contra mí, y, estimulados y apoyados por el Ilmo. Señor Doctor Don Pedro Schumacher, Obispo de Portoviejo, trabajaron con gran empeño en mi ruina”, (incluso llegaron a proponer al Sumo Pontífice que la valiosísima obra histórica y literaria de González Suárez, sea incluida en el Index).
De repente, esa turbia etapa antes descrita y que creíamos superada, como que renace. La vieja y sectaria jerarquía que, en su momento, aquí y en todas partes siempre se opuso a los afanes independentistas de nuestros pueblos (claro que, en justicia, siempre tendremos en mente la existencia de dos Iglesias) y que, más tarde, fue capaz hasta de inventar milagros para conseguir la canonización de García Moreno, esgrime ahora toda clase de infundios para deslegitimar a la nueva Constitución, compartiendo otra vez la visión de país de los empresarios evasores, de los grandes banqueros y los dirigentes de las cámaras.
Que la Iglesia -la alta jerarquía, insistimos-, no se meta en política. Que mejor haga esfuerzos para buscar soluciones a sus propios y escandalosos problemas. Una anécdota aleccionadora: en 2003, en Chile, el senador Jorge Lavandero, prestigioso dirigente democratacristiano de 74 años, fue juzgado y declarado culpable por pedofilia. Además de los años de prisión que debió purgar, pagó una indemnización equivalente a 258.000 dólares, más la expulsión de la Cámara del Senado, la inhabilitación para ejercer cargos públicos y la profesión de abogado.
Pensamos que, algún día, ya próximo, nadie estará por sobre la ley.
La vieja alianza, el viejo contubernio va a ser derrotado.

Vivimos el derecho al sexo hace rato

Amelia Ribadeneira. Columnista del diario El Telégrafo
El sexo siempre ha sido malo, sucio, pecaminoso. Por eso nos bautizan de niños, porque nacimos del pecado original, el pecado que lideró Eva, la primera mujer, la desobediente, la lujuriosa, la que provocó a Adán el ingenuo, el delator, el que nunca quiso, el que lanzó la primera piedra.
Y porque el sexo aún es pecado, siguen los Adanes, con micrófono en mano y en pantalla gigante, persiguiéndonos, llamándonos abortistas por desear una sexualidad sana. Y nosotras diciéndoles que no, que decidir cuándo y cuántos hijos tener no significa abortar, significa hablar con ellos, compartir la responsabilidad y planificar: ir al médico particular o al centro de salud del barrio para que nos orienten sobre una sexualidad responsable. No he dicho nada nuevo. Esta acción de salud pública se práctica desde hace décadas en nuestro país, sin hacer mucho esfuerzo, recordemos las campañas de APROFE.

“¿Estaríamos dispuestos a tener relaciones sexuales sólo cuando deseemos procrear…?
Cada vez la sociedad ecuatoriana está compuesta por familias más cortas, de dos o tres hijos, algunos casos llegan hasta cinco, pues ¿quién piensa hoy en tener ocho o doce hijos como lo hacían las familias de nuestros abuelos? No obstante, sin partimos de la lógica religiosa, habría dos posibilidades para que las familias ecuatorianas tengan pocos hijos: la primera es que las parejas solo hayan tenido sexo para la reproducción y, la segunda, que los embarazos terminaron en abortos. Absurdo y ridículo, la primera más que la segunda.
Es obvio que esas familias decidieron cuántos hijos tener. Entonces, familias ecuatorianas sepan que sus decisiones han sido pecaminosas y pese a ello se adelantaron a vivir una práctica que apenas ahora será un derecho consagrado en la Constitución al que las iglesias se oponen. Lean los numerales 9 y 10 del artículo 66, que en resumen establecen que las personas tenemos derecho a tomar decisiones libres, a recibir información sobre nuestra sexualidad, a decidir cuántos hijos que queremos tener. Otra vez, nada nuevo.
Me gustaría, que en lugar de preguntarnos a los ecuatorianos si estamos o no de acuerdo con el aborto, nos preguntaran ¿si estaríamos dispuestos a tener relaciones sexuales solamente cuando deseemos procrear? O ¿Si estaríamos dispuestos a tener relaciones sexuales a plenitud y con suficiente información para decidir cuándo y cuántos hijos tener? Esas preguntas no nos harán porque la derrota de las iglesias es segura.
Sin embargo, las iglesias y sus acólitos nos ofenden, agreden nuestra inteligencia, quieren confundirnos, controlar nuestros cuerpos y mantener su poder. Nos tratan como ciudadanas de segunda clase que necesitamos de otros que decidan por nosotras, porque no tenemos capacidad. Afortunadamente, para el bien de nuestra sociedad, hay muchos hombres, muchos, que nos acompañan en esta lucha.
Ojalá catequizaran con la misma fuerza contra el abuso sexual, la violencia familiar, la pedofilia, la pornografía infantil y otras aberraciones de la humanidad que se practican a diario en nuestro país. Tal vez desde sus púlpitos pudieran aportar entrando en la conciencia de esos verdaderos delincuentes ¿O esas vidas no les importa?

La quebrada del diablo

Jaime Galarza Zavala
Escritor, Premio Eugenio Espejo 2007
Fétida, terrorífica, tenebrosa corría por detrás del cementerio de Cuenca la Quebrada del Diablo.Allá en la Colonia, los españoles utilizaron ya este accidente natural como destino de los cadáveres malditos. Pero fueron sus descendientes, la aristocracia cuencana y los jerarcas de la Iglesia Católica, quienes hicieron de Supay Huaico, nombre indígena de la quebrada, un rincón del infierno. Ellos habían establecido un código propio de la Inquisición, según el cual los criminales y los herejes, los revolucionarios y los suicidas, carecían del derecho a cristiana sepultura: debían ser arrojados a la Quebrada del Diablo para iniciarse en el suplicio eterno..
Así, a Supay Huaico se arrojó el cadáver de Tiburcio Lucero, un indio ajusticiado en mérito a la acusación de parricidio, sentenciado sin defensa ni pruebas plenas, bajo el imperio del racismo. En medio del festín de las aves carroñeras, una hermosa mujer, la poeta quiteña Dolores Veintimilla, alzó su voz para protestar contra el ajusticiamiento, en conmovedora necrología que dio a la estampa. Allí condenó la vigencia de la pena de muerte.La osada y romántica poeta fue inmediatamente marcada por el índice del fanatismo, en que descollaron conocidos sacerdotes. Calumniada por bocas descompuestas que babeaban odio, impotente ante el cerco levantado en su contra, un día de 1857 se quitó la vida, cuando apenas tenía 28 años. . Su cadáver fue arrojado a Supay Huaico.
Años después, en la misma ciudad, en juicio infame fue sentenciado a muerte el joven héroe liberal Coronel Luis Vargas Torres, ejemplo de hombre y de revolucionario, quien había vendido todos sus bienes y entregado el producto a la causa. El 20 de Marzo de 1887 fue fusilado en la esquina del Parque Calderón donde hoy le rememora un monumento. Para el sangriento suceso fueron sacados todos los escolares a fin de que aprendieran cómo se mataba a los herejes. El cadáver de Vargas Torres fue igualmente arrojado a Supay Huaico. Un nuevo festín para las aves carroñeras, para el poder clerical-conservador causante de este crimen.
Hoy ese poder diabólico renace en el Ecuador, encubriéndose con la túnica de Cristo y el velo de María. Lo hace en el carro funeral del Opus Dei conducido por Antonio Arregui, arzobispo de los millonarios, al que acolitan el Alcalde Nebot, los Isaías, las viudas alegres de la Constituyente. La misión autoimpuesta es muy clara: ¡Señalar a los enemigos de la religión! ¡Perseguir a los impíos! ¡Revivir la pena de muerte para los herejes! ¡Resucitar la Quebrada del Diablo! Sólo que, para desencanto de la mafia patibularia, no estamos en la era de Supay Huaico. Este no es el siglo XIX sino el Siglo XXI, el siglo del despertar definitivo del Ecuador y de América Latina.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Catequesis y Espejismos

(Artículo escrito por Gustavo Abad. Periodista e investigador de temas sociales. Magíster en Estudios de la Cultura.)
No tienen hijos pero sí un discurso de abanderados de la familia tradicional. No practican el sexo pero sí aleccionan a los demás cuándo es bueno y cuándo es malo hacerlo. Los jerarcas de la Iglesia Católica en el Ecuador afirman no tener preferencias políticas, pero usan el léxico político para cuestionar el proyecto de nueva Constitución, al que califican de “estatista”. Luego vuelven a su retórica eclesiástica y anuncian una “catequesis” para instruir a los devotos sobre las “incompatibilidades” entre lo redactado en Montecristi y la fe cristiana. Más claro que si se colocaran un NO fosforescente sobre las sotanas.
Los prelados insisten en que el proyecto de nueva Constitución promueve el aborto y atenta contra la familia. La mayoría de los medios solo difunden esas afirmaciones sin preguntar ¿en qué parte promueve el aborto? o ¿contra qué tipo de familia atenta? Al parecer, para la cúpula religiosa y para algunos medios no existe otra familia que la de papá, mamá e hijos, en una casita con jardín y un perro junto al sofá.Si tanto se preocupan por la familia, ¿por qué no hacen catequesis contra la programación violenta de la televisión en horario infantil? o ¿por qué no defienden a las adolescentes expulsadas de los colegios cuando están embarazadas? o ¿qué hacen por las familias entre cuyos miembros existen enfermos de sida porque el fundamentalismo religioso prohíbe el uso de preservativos?
No parecen haberse enterado de que las leyes son mejores cuando se crean de acuerdo con la evolución de las costumbres y se adaptan a ellas. Los homosexuales agredidos y hasta asesinados en una sociedad machista y homofóbica también tienen familia y no se ha visto a los príncipes de la iglesia iniciar una catequesis contra tanta intolerancia.Oficialmente la campaña por el voto positivo o negativo en el referéndum aprobatorio de la nueva Constitución comienza el 13 de agosto. Mientras tanto, se supone que los actores políticos y los medios de comunicación promoverán el conocimiento, la comprensión y el debate acerca de su contenido.
Difícil confiar en ello cuando el poder político, el económico, y ahora el religioso, no pierden oportunidad de promocionar, directa o indirectamente, el voto en uno u otro sentido, y los medios solo actúan de manera reactiva, con lo cual parece que el resultado no se decidirá en el terreno del juego limpio electoral sino en un verdadero campo de batalla en permanente tensión entre lo público y lo privado, un territorio inestable al que los medios llaman de manera eufemística “opinión pública sobre temas sensibles”.
La opinión pública no existe, decía Pierre Bourdieu, al referirse a aquello que los medios venden como tal y que no son más que efectos, como cuando los canales hacen encuestas con las que montan el espejismo de que un porcentaje de la población está a favor o en contra de algo, sin importar cómo obtuvieron la respuesta.
Uno de los espejismos construidos por los medios en las últimas semanas es sugerir que toda la población católica votará en contra del proyecto de nueva Constitución solo porque los jerarcas la cuestionan. ¿Han consultado sobre el tema a los curas de base que trabajan con familias pobres o a los chicos y chicas que inician su vida sexual?Al leer los 444 artículos propuestos queda claro que la decisión pasa también por temas como el de las bases militares, la comunicación y la información, el trabajo y la seguridad social, los derechos de los consumidores, la justicia indígena, los recursos estratégicos, la organización territorial, la salud y el uso de drogas, y muchos más. No obstante, si revisamos los periódicos y los noticieros de los últimos días, parece que todo se redujera al aborto, la familia, y a lo que digan los voceros de la Iglesia, mezclado con el ruido de aquello que los medios llaman “opinión pública”.